Prosalus es una ONGD que trabaja desde 1985 por la promoción de la salud en Bolivia, Perú y Mozambique. Partimos de la convicción de que cualquier persona, por el hecho de serlo e independientemente de su raza, credo, sexo, nacionalidad, lugar de residencia, estado civil o cualquier otra circunstancia, tiene un conjunto de derechos que son universales, inviolables e inalienables, entre los que se encuentran el derecho humano a la salud, a la alimentación y al agua.



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2 oct 2011

Cajabamba de la mano de ADIAR

Comenzamos las visita a Cajamarca y Cajabamba de la mano de la Asociación para el desarrollo integral alternativo regional (ADIAR). Y como parece que este viaje está marcado por los madrugones, este ha batido el record hasta la fecha: 3 de la mañana y más de 10 horas de viaje por delante para llegar a tiempo al aeropuerto de Cajamarca para dejar a nuestra compañera María que regresaba a España después de su visita de seguimiento a Bolivia y al encuentro binacional.

El proyecto que hemos visitado en estos 2 días ha sido el de “Seguridad alimentaria, nutricional y promoción de la salud de poblaciones rurales de las microcuencas del Río Lulichuco y Río Negro. Cajabamba - Cajamarca. Perú” que forma parte del convenio “Seguridad alimentaria nutricional y promoción de la salud de poblaciones rurales, en Bolivia y Perú” financiado por la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECID).

La primera comunidad que visitamos fue Migma que está situada en lo alto de una montaña donde a primera hora de la mañana corría más que un ligero fresquito. Aquí pudimos visitar el caserío de la familia Reyes, quienes han empezado a trabajar hace muy poquito en el proyecto. Nos enseñaron su cocina mejorada que estaba prácticamente terminada y su módulo para la cría de cuyes. Tradicionalmente las familias alojaban en la cocina a sus cuyes, lo que contribuía a provocar enfermedades debido a una deficiente higiene, siendo además el cuidado de los animales poco adecuado. Es sorprendente cómo un cambio a priori tan pequeño, como introducir una cocina mejorada puede ayudar a reducir la gran mayoría de las enfermedades respiratorias, al eliminar el humo, y la parasitosis, al separar en un ambiente distinto a los cuyes.

Después visitamos la comunidad de Huayunga, donde acudimos al centro escolar para ver el trabajo que los alumnos y alumnas estaban haciendo con el biohuerto, que les permite tener una dieta más equilibrada al introducir hortalizas y conocer el proceso desde que se cultiva la planta hasta que se recoge. La siguiente comunidad fue Colcobamba donde nos estaban esperando con una demostración de platos balanceados dirigidos a madres gestantes y a bebes en sus primeros meses de vida.

Al día siguiente nos dirigimos a las comunidades de Higosbamba e Hichabamba donde conocimos el trabajo desarrollado con los sistema de agua que consisten en la construcción de un tanque o reservorio de agua que dota de agua potable a todas las familias, por medio de piletas o fuentes de agua. Y después de atravesar un río de más de un kilometro y medio por su cauce (hay que decir que estamos en la época seca y por tanto estaba sin agua) nos reunimos con la Asociación de productores agropecuarios Sol Naciente, que han instalado gracias a ADIAR una planta procesadora de alimentos balanceados para animales, que consiste en un molino para moler diferentes granos que permite darle una dieta más rica tanto a los cuyes como a las vacas y mejorar así su calidad para su venta.

Agradecemos a todo el equipo de ADIAR que nos han acogido y acompañado estos días y que han compartido con nosotras sus fiestas patronales.

Continuamos viaje a Contumazá!

16 abr 2010

Biohuertos, canalizaciones de agua, cocinas mejoradas

Mario Alonso, socio de Prosalus

Hace cerca de veinte años tuve la suerte de conocer a Prosalus y desde entonces vengo colaborando con la organización. Sin embargo, tenía una asignatura pendiente: una visita en el terreno para conocer de primera mano el trabajo realizado. Por fin, en esta semana que hoy termina he podido compartir unos días maravillosos en la región de Cuzco con profesionales de Prosalus, ongs locales y evaluadores.

Hasta que no lo ves con tus propios ojos no te percatas de la dimensión del inmenso trabajo que se esta realizando. Me han sorprendido extraordinariamente los resultados que se han obtenido en los últimos años gracias a la labor de Prosalus y de las organizaciones locales en materia de seguridad alimentaria, higiene, educación, igualdad de la mujer, mejoras en la salud, etc.

Todo ello mediante proyectos sencillos, pero sumamente eficaces: biohuertos, canalizaciones de agua, cocinas mejoradas (chimeneas que evitan que el humo que hasta ahora existía en la cocina origine enfermedades respiratorias y oculares), entrega de semillas y de animales para cría, botiquines básicos, formación a niños y adultos, etc.

Resulta enormemente gratificante, a pesar de la dureza de muchas escenas presenciadas y de la carencia de las comodidades básicas a las que estamos acostumbrados, ver como los beneficiarios de estas ayudas han podido mejorar notablemente su calidad de vida, algo que te agradecen de una forma tan sincera, que en muchas ocasiones te hace enrojecer y en otras que salte alguna lágrima. Estas personas destilan una fuerza y una ilusión que sobrecoge. Trabajan de sol a sol en condiciones durísimas y con un poco de ayuda consiguen que su vida y la de su comunidad mejoren en todos los sentidos y lo que aún es más importante, recobran la esperanza en un futuro mejor para sus hijos.

En mi retina se han quedado grabadas para siempre esas montañas andinas que parecen no acabarse nunca y que te hacen sentir un pigmeo, las risas de aquellos niños mientras les hacía juegos de magia y les regalaba unos caramelos, la ilusión con la que las mujeres me contaban como había mejorado su cocina, aquel médico que nos agradecía con emoción nuestra ayuda, los maestros que mostraban orgullosos sus instalaciones…

Estos pueblos necesitan nuestra ayuda, solos lo tienen muy difícil y aquellos que tenemos la inmensa suerte de vivir al otro lado del mundo tenemos el deber ético inexcusable de aportar nuestra gota de agua que, junto a muchas otras, formaran el río del cambio.

Querría terminar esta pequeña crónica reconociendo la profesionalidad y humanidad de mis dos compañeras de viaje: María Méndez, coordinadora de proyectos de Prosalus y Marta de Diego, consultora encargada de la evaluación. Mi reconocimiento y admiración por el extraordinario trabajo realizado.